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IGLESIA DE SAN ROMAN DA RETORTA:
Esta iglesia pertenece a lo que podemos denominar como románico rural;
el ábside desapareció en su totalidad, incluido el arco triunfal cuando
se hizo una reforma alrededor del S. XVIII para sustituirlo por otro de
mayores dimensiones. Lo que sí se conserva por completo es la nave
original, nave con cubierta de losa a dos aguas que cuenta con una
fachada de muros laterales de cantería. Destacan especialmente sus dos
puertas. Sobre un par de columnas acodilladas y mediante una lisa
imposta, se apoya una ancha arquivolta de medio punto que rodea un
tímpano semicircular y liso. Las columnas son de una sola pieza
coronadas con capiteles de tipología vegetal. El derecho se adorna con
tres ordenes de hojas separadas entre sí.
En los muros aparecen las típicas ventanas-saeteras, estrechas en el
exterior y más amplias en el interior. Aparecen también los llamados
canzorros, que en este caso son todos lisos sin que se aprecie en ellos
representación de tipo alguno.
En el interior del muro sur, apoyándose por un lado sobre la misma
pilastra del arco triunfal, se hizo un arco que podríamos calificar
como curioso. Se trata de un arco que alberga en su interior a otro de
menores dimensiones. Simétrico a este gran arco aparece otro en el muro
norte. Todo parece indicar que en su día sirvieron para alojar en ellos
sendos retablos, hoy desaparecidos. Las piedras que componen el arco
del muro norte y el pequeño del sur son lisas; sin embargo, las que
forman el arco sur tienen en el centro una moldura tórica claramente
románica. Es entonces muy posible que este último se hiciese empleando
las piedras del antiguo arco triunfal románico.
Debajo del pequeño arco del muro sur está colocada la pila bautismal,
una pila con un gran valor en la que sin duda se bautizaron los
primeros cristianos de San Román da Retorta, hecho que sucedió en el
alto medievo mucho antes del año mil de nuestra era. Este dato es
fundamental, ya que estaríamos hablando de una pila bautismal que es
anterior incluso a la propia iglesia de San Román, reflejando esto los
años que puede tener.
IGLESIA DE SANTA CRUZ DA RETORTA:
Posee un valor singular, valor camuflado bajo la apariencia de una
iglesia sencilla, pequeña y sin nada que destaque a simple vista. Todo
esto va a cambiar cuando profundicemos un poco en su historia. La
podemos definir coma una auténtica joya del románico rural.
Conserva aún hoy en día la planta primitiva de nave y ábside, ambos
rectangulares con un tejado a dos aguas. No dejó de sufrir reformas al
igual q ue
otras muchas iglesias de esta época y una vez más vemos como esas
reformas iban encaminadas a ampliar el presbiterio, sustituyendo el
antiguo y originario arco triunfal románico por otro de hechura
neoclásica. Si se conservase el arco románico, hoy en día estaríamos
hablando de una iglesia con un valor histórico-artístico
extraordinario. Aún así, posee una serie de elementos que la
caracterizan.
El primero de ellos es la presencia de una ventana absidal que, a pesar
de la reforma llevada a cabo, permaneció intacta en su lugar de origen.
Se trata de una ventana saetera en arco de medio punto. En ella debemos
resaltar los elementos decorativos que la enmarcan exteriormente junto
con una piedra calada con la que se cierra el vano por la parte
interior. Los elementos exteriores son los clásicos de las ventanas
románicas importantes, es decir, un par de columnas, con las basas y
capiteles sobre las que se apoya una arquivolta en arco de medio punto.
Cabe destacar la importancia de la piedra calada que cierra el vano
interior, piedra prerrománica con motivos cruciformes. Tanto en la
parte superior coma en la inferior tiene cuatro calados en forma de
hoja. Están trazados geométricamente por cuatro semicircunferencias,
dos en sentido vertical y dos en horizontal, cuyos extremos se juntan
dos a dos. En el centro de la piedra aparecen otros tres calados en
forma de tres aberturas paralelas, verticales, alargadas y estrechas.
Otro de los tres elementos a los que hacíamos referencia es el tímpano
que encontramos en la puerta principal. Un tímpano en el que se
representan conjuntamente un pantocrátor (representación de Jesucristo
como rey de reyes), un Cielo Empíreo (simbolizado por el cielo lleno de
estrellas junto con el sol y la luna) y un halo trilobulado (la figura
de Jesucristo normalmente aparecía rodeada por una línea en forma de
almendra, que aquí aparece dividida en tres partes). Todo esto en
conjunto es lo que hace singular este elemento arquitectónico. El
pantocrátor aparece gravado de forma tosca con muy poca habilidad;
podemos hablar de un pantocrátor precoz de segunda mitad del siglo XI y
cuya técnica de grabado está más próxima a la tradición visigótica que
a la románica. El cielo estrellado rodeando el pantocrátor contribuye a
la singularidad del conjunto, que, como colofón final, presenta la
figura de Jesucristo envuelta en un halo trilobulado. Todo esto hace
que el tímpano de la puerta de entrada se pueda calificar coma
singular, como una primicia escultórica a nivel estatal.
El último de los elementos característicos es el crismón trinitario que
encontramos en la puerta norte de la iglesia. En primer lugar, hay que
decir que un crismón es una representación de Jesucristo, y es
trinitario porque representa a las tres divinas personas de la
Santísima Trinidad. La figura del crismón no es nueva; sin embargo,
podemos decir que lo que hay en Santa Cruz es muy característico según
afirmaciones de estudiosos de este tipo de representaciones
escultóricas. Los crismones están formados por la superposición de
letras P(ater), I(esus) –X(ristos) (et) S(piritus), S(anctus); junto a
estas letras aparecen normalmente las letras del alfabeto griego alfa y
omega (la primera y la última del alfabeto), que simbolizaban que
Jesucristo era el principio y el fin de todas las cosas. Pues bien, en
el crismón de Santa Cruz estas dos letras no aparecen y ocupan su lugar
cuatro puntos o bolitas colocadas simétricamente dos encima de la I
horizontal. Esto fue lo que lo convertía en único hasta que se encontró
otro de características muy similares en Melide. En él podemos ver una
serie de iniciales "PE" "PRE" que harían referencia a las abreviaturas
de PELAGIO, PRESBÍTERO, que bien podían corresponder al maestro que
dirigió la obra o bien al nombre de su fundador.
Esta peculiar iglesia de finales del siglo XI o comienzos del XII tiene
a su lado un crucero de piedra formado por un pedestal en el que aún
quedan huellas de la existencia de un peto y cuyo conjunto se asienta
sobre una base escalonada. En el pedestal se alza una cruz del tipo y
tamaño propio de los cruceiros. En el cruceiro vemos una inscripción
que dice "devotos de las almas año 1865".
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