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IGLESIA DE SAN LORENZO DE VILAMAIOR DE NEGRAL.
Las referencias que se tienen de la parroquia de Vilamaior y Negral
comienzan en el año 572 cuando se celebró un concilio en la ciudad de
Lugo; por aquel entonces venía referenciado como Negral. En el año 1179
en una bula de Alejandro III dirigida al obispo Juan en la que se
confirmaban con autoridad apostólica las posesiones de la iglesia de
Lugo se citan entre otras la de Vilamaior de Negral. En el año 1189, en
una donación hecha por Alfonso IX, se citan las iglesias de Ferreira de
Pallares y la de Vilamaior de Negral. Dato curioso el que en ninguno de
los documentos se haga referencia a su patrón San Lorenzo.
La iglesia solo conserva de la construcción original la nave central,
que aún así sufrió reformas tal y como lo indica el hecho de que no
conserve los típicos canzorros. El ábside, un poco más estrecho que la
nave pero más alto, fue remodelado alrededor del siglo XIX.
La nave podemos decir que pertenece a un estilo románico tardío. En su
muro norte se abren dos ventanas-saeteras pertenecientes a la primitiva
construcción románica.
IGLESIA MONASTERIAL DE SANTA MARIA DE FERREIRA DE PALLARES.-
Es por excelencia el monumento que podemos calificar como emblemático
del Ayuntamiento de Guntín de Pallares, un monumento lleno de historia
y de arte.
La fecha de su fundación se fija en el año 909 por los condes D. Ero y Doña Elvira.
A partir del año 909 ya aparecen documentos no sólo escritos sino también iconográficos escritos en la piedra.
De estos documentos podemos deducir que el conde D. Ero se retiró en
los últimos años de su vida y que allí falleció y fue enterrado. Cuando
este falleció, ingresó en su lugar Doña Elvira, según se desprende de
la donación hecha en el año 917. El hecho de que los fundadores de los
monasterios se retirasen a ellos y que fuesen enterrados allí mismo era
algo habitual.
Con ayuda de las piedras podemos conocer un poco más de la historia del
monasterio. Así, en una de las paredes del priorato-rectoral hay una
piedra con motivos claramente castrenses que podemos identificar como
pertenecientes a la anterior iglesia visigótica. De este alto medievo
es también un sepulcro de tipología ya poco antropomorfa que se
encuentra haciendo de pilón en una fuente que hay cerca del complejo
monasterial.
Dejamos atrás el alto medievo para adentrarnos en una rica etapa que
situamos en los siglos XI e XII. Encontramos entre los documentos
escritos el titulado "Carta de Mourelos", fechado el día 6 de diciembre
de 1094 en el que un tal Suario, hijo del cónsul Munio, con el
consentimiento de su mujer, Doña Sancha, hija del Conde Vela, dona la
sexta parte del monasterio a Santa María de Lugo (Catedral). Es esta la
primera conexión entre el monasterio y la sede episcopal. Una segunda
conexión es con Samos, según dice el estudioso Ángel del Castillo,
quien cita textualmente "los hermanos don Rodrigo y doña Elvira Muñiz,
descendientes de los fundadores, trajeron monjes de San Benito, a
últimos del siglo XI, o principios del XII. Fue abadía hasta el año
1517 en el que se unió al. Monasterio de Samos, por bula de León X."
En una de las galerías del lado este del claustro, junto a la puerta
sur de la iglesia, encontramos una caja de cantería cubierta con una
tapa plana también de forma rectangular. La forma es muy similar a la
del sepulcro del Obispo Pedro I que se encuentra en la catedral de
Lugo. Ambos ejemplares muestran con claridad el estilo de las cajas
mortuorias de piedra propias del siglo XII. En la lápida podemos ver
una inscripción que traducida al castellano dice: "aquí yace el Conde
Munio Peláez, que murió en la era de 1183 y en el día doce anterior al
de las Kalendas de octubre".
Otro tipo de inscripciones las encontramos empotradas en la pared del
Priorato-rectoral que da al patio exterior. Está en una piedra de
cantería que está partida por el centro. Consta de tres líneas de una
difícil lectura al estar hendida por la mitad y faltarle alguno de los
laterales. Aún así, consiguieron descifrar lo que pone en ella, que
traducido al castellano viene diciendo "en la era centésima
quincuagésimo octava, después de la milésima, fue hecha esta obra.
Rarilu la hizo" que quiere decir que en la era del 1158 (año 1120 de
nuestra era cristiana) se construyó esta obra y que la hizo Rarilo. En
el año que ahí figura seguro que aún no se iniciara la construcción de
la iglesia, también románica pero terminada un siglo después. Se cree,
por lo tanto, que se debe referir a la construcción de un nuevo
monasterio o de una nueva residencia de los monjes. Es muy lógico
pensar que en este tiempo el antiguo monasterio, además de su típica
pobreza propia del alto medievo, tenía que ser pequeño y estar
semiarruinado.
Otra de las inscripciones que encontramos se localiza a la derecha de
la descrita anteriormente, y tiene tallada una cruz de tipo procesional
de brazos iguales. Debajo de los brazos transversales cuelgan las
letras del alfabeto griego Alfa y Omega. El significado que le
encontramos es que la cruz simboliza a Cristo y las letras significan
el principio y el fin, con lo cual en conjunto quiere decir que Cristo
es el principio y el fin de todo.
Todo el actual complejo, a excepción del Priorato-rectoral, es obra de
cuatro etapas fundamentales. La primera de ellas pertenece toda a la
estructura románica de la iglesia. En una segunda etapa fue cuando se
hizo la capilla-panteón de los Taboada. Posteriormente se construyó el
claustro y por último la torre.
Aunque todas tienen importancia nos fijaremos en la primera de ellas y
así comenzaremos haciendo alusión a la planta de la iglesia. Consta de
una nave rectangular cubierta de madera y a dos aguas, de ábside de
tramo rectangular y cabecera semicircular que se cubren respectivamente
con bóveda de cañón y cuarto de naranja.
Su forma es muy similar a la de muchas iglesias repartidas por la
provincia y que pertenecen a lo que podríamos llamar románico rural,
con una salvedad: las dimensiones que ésta alcanza. Son precisamente
estas dimensiones las que hacen que el número de puertas sea de tres y
no de dos como venía siendo habitual. La orientada hacia el poniente es
la más monumental de todas ellas. La norte, que en tiempos daba acceso
a la iglesia, hoy en día se encuentra tapiada; la sur comunica el
templo con el claustro, que se supone que era la que usaban los monjes
para entrar en la iglesia desde el monasterio. El ábside era el
elemento por el que se iniciaban las iglesias y, por lo tanto, el
elemento más antiguo. El de Ferreira en su interior se conserva en su
estado original, si bien por el exterior sufrió alguna reforma.
BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA:
"Fortalezas de Lugo y su Provincia"--- Manuel Vázquez Seijas.
"El románico de Lugo y su Provincia"—Jaime Delgado.
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